El Coleccionista

EL COLECCIONISTA “DE LA CAJITA DE VIENTO”

Por: GRACE PATRICIA GALLEGO SUÁREZ

CRÓNISTA

Una sola puerta da paso al recuerdo y a la remembranza, y a una casa de pueblo de patio solariego de geranios y orquídeas amorosamente cuidados, son el marco de una conversación con un ser en vía de extinción, por sus virtudes y cualidades. Un hombre de aspecto bonachón, de grandes ojos negros y profundos, ojos que lo han visto todo, mezcla de ingenuidad y picardía.

Conoce la historia de su pueblo como el que más, lo recorrió palmo a palmo a lomo de mula, maestro de escuela, le trasmitió a sus alumnos las cosas elementales y buenas, aparte de las letras, historía, geografía, matemáticas, y demás…, fué y sigue siendo un maestro, sencillo y humilde en su conocimiento, pero grande en su legado.

Hablo del profesor Oscar Hugo Ayerbe Vivas, cajibiano de nacimiento, y morador permanente por decisión propia, pudo como tantos haber emigrado, pero se quedó para coleccionar pedazos del tiempo, – digo coleccionar, porque no le gusta que le digan historiador, es coleccionista- , tampoco puedo decir cuántos años tiene, porque al preguntarle me respondió con esta anécdota: “ estando un grupo de maestros reunidos, una de la profesoras estaba de cumpleaños, y después de felicitarle, alguien le pregunta: profe cuantos años tiene? Ella baja la cabeza y piensa por un rato, al volver a mirar a su interlocutor le responde, los mismos años de su abuelita”.

El buen conversador no sigue la secuencia de una entrevista, nos lleva por los caminos del recuerdo que él nos quiere contar, con el afán de quien necesita desahogar su alma, se siente orgulloso de que su padre Rafael Ayerbe Paz, fuera amigo del padre de Jaime Franco Posada, antropólogo y periodista, compañero de esta conversación.

Relata como su gran  tesoro, es cuidar la partida de nacimiento de uno de los más grandes compositores de la música colombiana, el maestro Efraín Orozco Morales, al igual que conserva los documentos de la fundación de Cajibío en  1560, habla de quienes fueron sus primeros  moradores y nos cuenta que los cimientos del mismo, están alrededor de lo que hoy es la plaza de mercado. ¡Cajibio en lengua paéz, traduce “Cajita de viento”!

Como buen maestro hace gala de varias memorias auxiliares, – legajadores donde guarda tan preciados documentos-, manejados con la pulcritud de un coleccionista. Los conserva intactos, para que no se pierdan en los archivos confusos de los entes gubernamentales.

Pero su pasión es la música, a pesar no haber aprendió ni a silbar, como dice él, posee también las letras originales del Himno a Cajibío  y conserva de puño y letra del maestro Efraín Orozco, la letra del pasillo “El Regreso”:

“Que grato es volver al solar nativo

Y poder recordar con los viejos amigos la dulce infancia.

La pelota de trapo, el barquito de papel

La encumbrada cometa, pide y pide carretel…”

A cuantos ha tocado el alma esta bella canción, escrita en el marco de un pueblo viejo, donde sus casas, calles y veredas hablaban de amor, que inspiraron canciones como “Señora María Rosa”, “Allá en la Montaña”, “Antioqueñita” y muchas otras que hacen parte del repertorio musical de nuestro país. Un pueblo destruido por un terremoto, cuyos recuerdos se encuentran en las fotos de la casa del maestro Oscar Hugo Ayerbe Vivas, conservadas para la posteridad.

Posee además las fotos, de la primera iglesia, y, de los también maestros y compositores cajibianos, Leonardo Pazos Fernández -Fundador del Orfeón Obrero de Popayán, Lope Elcías Rengifo Jiménez, Omar Rengifo, Director de la Escuela Marco Fidel Suárez, de la  Fuerza Aérea de Cali-. En la sala de su  casa se encuentra una gran foto del Maestro Efraín Orozco, al estilo gardeliano con el peinado de gomina hacia atrás con una risa generosa, y la letra del himno de su pueblo natal, como una constancia de sus 18 años de vida en la Argentina, donde el Maestro Orozco, le regaló a esta hermana Republica los mejores años de su vida.

Quisimos hablar de lo político, pero nuestro coleccionista no quiere molestar a nadie con su pensamiento personal, evade las preguntas cual diplomático experimentado, se lamenta que a pesar que Cajibio, está a tan solo a 34 kilómetros de Popayán, es uno de los municipios más olvidados, con una carretera que a sus años le estropea el cuerpo y el  alma cada vez que la debe transitar.

Olvidaba decir, que el coleccionista, es el autor del Escudo de Cajibio, y posee un documento especial, el libro Azul, es una bella libreta donde tiene pedazos de historia, de los personajes que visitan al pueblo, los cambios de nuestros billetes, de la evolución de la vida parroquial, de las cuales tiene “colección”, en las que él  cual notario va registrando todo, con la impecable letra palmer en desuso.  Es indiscutiblemente un ser único, de la “Cajita de Viento”.